sábado, 17 de febrero de 2024

ELECCIONES


Mañana es el día en que de nuevo la llamada fiesta de la democracia se celebra con unas nuevas elecciones en la Comunidad Autónoma de Galicia. Atrás quedaran días de mítines, nuevas promesas de los partidos políticos, aplausos ilusionados de los militantes, declaraciones altisonantes de los candidatos y, sobre todo, un inmenso escepticismo en la mayor parte de la población. 

Durante el domingo, las televisiones realizaran conexiones con los colegios electorales donde los distintos candidatos pedirán que la gente vote que es lo único importante, cuando sólo hace unas horas exigían que sólo se les votara a ellos y a los candidatos de sus partidos. Saldrán sonrientes depositando sus papeletas en las urnas y saludando a los integrantes de las mesas electorales. Se habrán dejado fotografiar realizando actividades que nunca realizan pero ese día sí, para parecerse a sus presuntos votantes. 

Al caer la tarde, al cerrar los colegios electorales, las cadenas de televisión televisión emitirán una avance de resultados de acuerdo a los sondeos que se han realizado a pie de urna durante la jornada, las llamadas encuestas israelitas. 

En los estudios de las cadenas de televisión se analizarán los resultados de esos sondeos por una legión de comentaristas que explicarán lo que cada cadena quiere que digan.

Ya en torno a las diez de la noche comenzarán a aparecer los avances de primeros resultados reales, y los mismos comentaristas que a las ocho daban unas opiniones sobre el futuro0 inmediato de los resultados previsibles, irán adaptando su mensaje a la realidad de los resultados.

Nada es nuevo, se repite año tras año, elección tras elección. Como se repiten las esperas tensas de los resultados en las sedes de cada partido político, donde sus líderes acompañados por sus equipos en las plantas superiores revisan los datos según llegan, para adaptar el mensaje a transmitir a los electores de acuerdo al resultado que se dará en realidad.

Llegará la hora del triunfo para la inmensa mayoría de los partidos políticos, sean cuales sean los resultados, normalmente casi todos ganan, salvo debacles imposibles de ocultar.

Todo ello ocurrirá antes de la llegada de un nuevo lunes en el que realmente no habrá cambiado nada. Sobre las doce de la noche los votantes se acordarán de que al día siguiente es lunes y será un día de trabajo como todos y que quizá lo mejor que ha pasado es que se ha podido votar, y con ello se seguirán conformando antes de volver a la realidad diaria.

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