La literatura tiene distintas
formas. La novela es quizá la más conocida pero no la única. Hay quien afirma
que la mejor literatura se encuentra condensada en las columnas de periódico.
No puede asegurarse que ello sea cierto, pero si puede afirmarse que es una de
las formas literarias más difíciles y en la que se descubre el talento
literario para la comunicación y donde la descripción del hecho o la idea que se
comenta debe ajustarse a un escaso espacio. No se puede divagar, en términos
taurinos hay que escribir la columna en corto y por derecho.
La primera edad de oro del
columnismo español en prensa se comprende entre los años 1898 y 1936. En esa
etapa escribieron los maestros clásicos de la columna periodística como Ramón
Gómez de la Serna, Corpus Barga, Julio Camba, Cesar González Ruano, Chaves
Nogales, Eugenio Xammar o Josep Pla, autor de una obra periodística y
memorialistica oceánica y de una calidad al nivel de los mejores. No faltaron mujeres que se acercaron al
género de la columna con maestría como Emilia Pardo Bazán, Carmen de Burgos o
Josefina Carabias. También se acercaron al género escritores de la talla de Azorín,
Leopoldo Alas (Clarín) o Benito Pérez Galdós.
El genero continuó en la posguerra
con nombres como Jose María Pemán, Eugenio d`Ors, Augusto Assía, Julián Marías,
Álvaro Cunqueiro o Jose María Castroviejo. También los falangistas reunidos en
torno a la revista Escorial como Laín Entralgo, Torrente Ballester, Dionisio
Ridruejo, Giménez Caballero o Sánchez Mazas escribieron mucha columna, no
siempre hagiográfica del régimen y de alta calidad literaria. Escritores como
Camilo José Cela comenzaron a colaborar en prensa, de hecho varios de sus
apuntes carpetovetónicos que reunió después en libros habían ido apareciendo
previamente en columnas de periódico
El gran boom de la columna periodística y su segunda edad de oro se produce en la Transición. Sin duda Francisco Umbral es protagonista absoluto de un nuevo modelo de columna, donde se junta lo político, lo social, lo cultural y, también, lo cotidiano. Muchos de sus libros tienen origen en colecciones de columnas que habían sido publicadas en periódicos. Es la época de grandes columnistas, algunos en activo hoy y con gran éxito, como Manuel Vicent, Raúl del Pozo, Maruja Torres, Carmen Rigalt o Rosa Montero, al igual que de otros desaparecidos como Manuel Vázquez Montalbán, un maestro de la columna y de la novela con títulos inolvidables como los de la serie Carvalho, la nueva novela negra de la transición, Antonio Gala, Pedro Rodríguez o Víctor Márquez Reviriego fueron nombres destacados, sin olvidar a cáusticos en su vertiente política como Jaime Campmany o Emilio Romero o Alfonso Ussia, este último sigue en activo.
Posteriormente fueron añadiéndose escritores
que acabaron siendo grandes columnistas como Javier Marías, portentoso, tan
buen escritor de columnas como de novelas, sus libros de colecciones de
columnas quedan como muestra, Antonio Muñoz Molina o Arturo Pérez Reverte,
excelente columnista, que no publica tristemente en libros sus columnas con la
excepción de cuatro volúmenes de recopilación de su primera etapa. También un
Nobel como Mario Vargas Llosa ha sido y es un excelente columnista. No han
faltado filósofos como Fernando Savater, autor de muchos libros que han
recopilado sus columnas de prensa
Hoy la columna como especialidad
periodística tiene el futuro asegurado. Nombres como los de Leila Guerreiro,
Luz Sánchez Mellado, Elvira Lindo, Manuel Jabois, Jorge Bustos, Chapu Apaolaza,
Ignacio Peyró, entre otros, junto con los más veteranos que siguen en la brecha
como Juan José Millás, tan buen columnista como novelista, Alex Grijelmo, Félix
de Azúa, veterano esplendido, Ignacio Ruiz-Quintano, portentoso, Pedro García
Cuartango, el joven pero veterano Juan Manuel de Prada o el desaparecido pero
no olvidado David Gistau, confirman que la columna periodística tiene largo
recorrido. Varios de ellos verán en breve colecciones de sus columnas
recopiladas publicadas.
Eric Hobsbawm, prestigioso historiador
británico, dijo que el historiador a diferencia del periodista trabajo con hechos
ya conocidos, por lo que su equivocación solo podría ser interpretativa,
mientras que los periodistas sólo tratan la actualidad y un futuro desconocido.
Tenía razón.
Por qué la columna periodística ha
sido desde hace años leída por millones de lectores de periódicos y que la hace
tan atractiva. La razón es que es un análisis rápido, a vuela pluma, de la realidad.
Coloca al lector ante una opinión, una posibilidad y un posible futuro, pero no
asegura nada. Si además de ello está escrita con la calidad literaria de Josep
Pla o Francisco Umbral, la agudeza de Manuel Vicent, o la jocosidad de Ignacio
Ruiz- Quintano, el éxito está asegurado.
Seguramente leer prensa escrita en
papel pertenece ya a una etapa pretérita, el futuro es virtual y se leerá en diversos
soportes y no precisamente papel. Pero la columna seguirá leyéndose sus autores
dibujarán el presente concreto y sus recopilaciones, serán otro modo de historia
a base de pequeños retazos de realidad diaria. Larga vida a la columna.
El gran boom de la columna periodística y su segunda edad de oro se produce en la Transición. Sin duda Francisco Umbral es protagonista absoluto de un nuevo modelo de columna, donde se junta lo político, lo social, lo cultural y, también, lo cotidiano. Muchos de sus libros tienen origen en colecciones de columnas que habían sido publicadas en periódicos. Es la época de grandes columnistas, algunos en activo hoy y con gran éxito, como Manuel Vicent, Raúl del Pozo, Maruja Torres, Carmen Rigalt o Rosa Montero, al igual que de otros desaparecidos como Manuel Vázquez Montalbán, un maestro de la columna y de la novela con títulos inolvidables como los de la serie Carvalho, la nueva novela negra de la transición, Antonio Gala, Pedro Rodríguez o Víctor Márquez Reviriego fueron nombres destacados, sin olvidar a cáusticos en su vertiente política como Jaime Campmany o Emilio Romero o Alfonso Ussia, este último sigue en activo.