viernes, 3 de abril de 2026

APOROFOBIA ISLÁMICA

Los recientes acontecimientos producidos en el RCDE Stadium en Cornellá el pasado 31 de marzo durante el partido amistoso internacional entre España y Egipto ponen de nuevo en actualidad algo que está latente en algunos sectores de la ciudadanía.

No hay acuerdo unánime en si el rechazo a la comunidad islámica que una gran parte del público asistente profirió al slogan de <<musulmán el que no vote>> es el síntoma de algo más que una idea desafortunada y despectiva frente al equipo egipcio. 

Podría ser un brote peligroso de racismo, xenofobia y falta de respeto a las creencias religiosas, que en todo caso no puede pasar desapercibido. También podría haber sido una reacción desafortunada, otra más, en los campos de futbol donde una parte de los asistentes reacciona de modo tribal a los gritos que inician algunos desaprensivos,  a los que se unieron de modo instintivo, aunque en este caso sea desagradablemente despectivo a la selección egipcia.

Además de esas posibilidades las causas pueden ser bastantes más y todas unidas pudieron dan lugar a que en un momento en que se produce un acontecimiento masivo muchos ciudadanos escondidos en la masa de aficionados de modo anónimo, acaben uniéndose a un grito que creían deportivo, cuando en realidad era tremendamente antideportivo.

La única realidad es que se ha insultado a unas creencias religiosas que practican muchos miles de ciudadanos que viven ya en España. También es un ejemplo de intolerancia religiosa que choca con un derecho fundamental recogido en el art.16 de la Constitución de 1978, la libertad religiosa.

Pero también denota que una parte importante de los asistentes al partido no está contento con la convivencia con personas de religión musulmana. Esconder esa realidad hace un flaco favor a la comprensión de las múltiples causas de ese descontento, que puede generar conflictos mucho más graves.

¿En su causa subyace un racismo profundo?, esa es la verdadera cuestión a analizar y que posiblemente sea muy compleja de contestar. Podría estarse ante un caso, también otro más, de aporofobia, en este caso seria aporofobia islámica.

Seguramente habrá un poco de todo. En su momento Adela Cortina, en torno a los años noventa, acuñó el término. Sus orígenes etimológicos lo hacen comprensible, viene del griego aporos (pobre, sin recursos) y fobia (temor), lo que sería finalmente temor al pobre

Posteriormente publicó una obra donde desarrolla aquel fenómeno social que venía observando y al que dio nombre, Aporofobia. El rechazo al pobre. Un desafío para la democracia Barcelona. Paidós Estado y sociedad, 2017.

Desde una observación realista de los sucesos de RCDE Stadium, estos tienen unos rasgos que son totalmente compatibles con esa variante de la aparofobia ya señalada, aporofobia islámica, que desde luego merece verdadera atención, además de un análisis social, político y económico realista de sus causas. 

En el partido jugaba en las filas españolas Lamine Yamal, extraordinario jugador del Futbol Club Barcelona de religión islámica como él mismo recordó al finalizar el partido. Los insultos no iban para él, pero se sintió agredido. Tenía razón.

Otros jugadores de creencias islámicas han jugado y juegan en clubes españoles y no son ni fueron insultados por sus creencias en los partidos de la liga española. Karim Benzema, Antonio Rüdiger, Arda Güler del Real Madrid o Maroan Sannadi del Athletic Club, fueron y son ejemplos. 

Ello no hay que perderlo de vista ante los que fatalmente alzan la voz como si se estuviera ante un brote racista inminente de consecuencias imprevisibles. Pero esa no es la realidad hoy.

La realidad actual es que la gente corriente ve con preocupación que existe un incremento sustancial de la inmigración que en algunos casos es irregular y comienza a temer, seguramente de modo irreal, por sus empleos o por la desfiguración social de su entorno. 

Desconocer esa sensación es propia de quien no pisa la calle hace años y está absorto en los despachos políticos o en está inmerso en la rueda de los intereses políticos que en gran parte de los casos se convierten con rapidez en personales.

Las continuas noticias de regularizaciones masivas de inmigrantes en situación irregular, de los que seguramente la inmensa mayor parte de ellos son excelentes ciudadanos, no favorece a que la ciudadanía considere que está ante un proceso organizado, lógico y necesario por los problemas demográficos del país. 

Por el contrario, puede pensar y con toda la razón que está ante un despropósito organizativo de la cuestión inmigratoria que se salva cada cierto tiempo con esas regularizaciones masivas. Los responsables no son los ciudadanos, sino quienes tienen la responsabilidad política en cada momento.




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